Hoy me he vuelto a acordar de alguien que se fue hará relativamente poco.
Sé que somos seres humanos, no somos más que cualquier otra especie, y como miembros de una especie más, también perecemos, expiramos, desaparecemos. Es el ciclo de la vida. Sin embargo, ese halo de romanticismo que siempre me persigue me impide verlo como algo normal... mejor dicho, como algo no trágico. Me cuesta verlo como algo no trágico.
Me pregunto si esa persona sabe todo lo que está pasando ahora. Me pregunto si allá donde esté, ya sea en el cielo o en el suelo me sigue respetando. Me pregunto si ahora puede saber cosas que antes no sabía o me pregunto qué queda de ella... supongo que nada.
¿No es triste el saber que no volverás a ver a esa persona? Mi posición con respecto al "más allá" siempre ha sido ambigua. Quiero pensar que la creación del mundo fue pura casualidad, pero la ciencia da razones para devolverme a la realidad y verme como lo que soy, un ser mortal que será fiambre una vez el corazón deje de bombear.
Mis tres abuelos se han ido. Mi otro abuelo ya ni estaba cuando yo llegué. El director de mi colegio y tutor mío durante el último ciclo de la primaria también se fue. Y eso que él era y aún a día de hoy sería joven... Supongo que no sólo se muere de viejo.
Me pregunto si me escuchó cuando le dije adiós. Me siento muy mal por ello. Mi madre una vez llegó a casa y me dijo que tenía un mensaje de su parte, que fuera a verla, que hacía dos semanas que no iba... y yo le dije que tenía que estudiar. Claro que yo siempre pequé de ingenuo, egoísta y gilipollas y aún lo sigo haciendo.
No recuerdo exactamente si fue al día siguiente o a la semana, pero volvió al hospital. Ya había estado ahí el mismo año, pero esta vez volvió... siempre supe que ella no estaba bien, llevaba años sin estarlo... pero Pepe y Pino siempre estuvieron más sanos y se fueron mucho antes. Por ello intentaba darle cuanto menos importancia, mejor...
Esta vez sí tuve miedo, y esta vez aunque sí tenía exámenes obviamente establecí prioridades. O no establecí excusas. No sé. Fue la primera vez que fui a ver a una persona moribunda... de hecho fue la primera vez para demasiadas cosas tristes. Las otras veces era pequeño, y siempre supe que alguien había muerto porque mis padres me despertaban con trajes oscuros.
Cuando me fui supuse que iba a ser la última vez. Sé que habían más oportunidades de ir pero es que sabía que algo iba a pasar en cuestión de horas, y lo supe cuando llegué a casa al día siguiente. A primera instancia no dolió.
Es como la ostia que te metes en seco, que a los minutos es cuando empieza a doler y entonces es cuando lamentas. No me gustan los tanatorios pero esta vez tuve que formar parte de los que lo presidían. Es triste ver tanta gente al lado del féretro. En esos momentos realmente no eres consciente de lo que significa que XX se haya muerto.
Me pregunto qué espera a la gente que muere. He de ser sincero y decir que le tengo miedo a la muerte. No quiero dejar de vivir, no quiero dejar de existir, no quiero pasar a ser un ser inerte.
Mi mente siempre ha sido complicada. Mucha gente dice que cómo puedo pensar en eso, sólo tengo 19 años... pero no sé por qué siento que sólo han pasado cinco minutos de cuando jugaba a Pokémon Amarillo y derrotaba a Brock gracias a un Butterfree (véase año 2000). Pero luego pienso que, si yo fuera el elegido que no muriera, mis padres, mis amigos (si alguno me dura por siempre) y todo ser que me rodeé sí se irá, y entonces... ¿qué sentido tiene ser inmortal? ¿Ver cómo todos se van? Realmente si algo me da pánico es la muerte de mis padres. Obviamente, si es que mueren antes que yo. Pero ya es otro asunto.
Lo sé, hago demasiadas preguntas que no tienen siquiera necesidad y que tampoco tienen respuesta.
Me sigo preguntando si alguna vez volveré a ver a quienes se han ido. A veces me pregunto qué es de la vida de gente que si bien no muerta ya no están en mi vida. Supongo que ellos no se acuerdan de mí, tampoco lo pido, sencillamente pienso demasiado y no es que me haga demasiado bien.
Esta reflexión es sólo un reflejo de mi personalidad... vivo pensando en la muerte, estudio pensando en el trabajo, trabajaré pensando en la jubilación. Quisiera poder vivir sin mirar a otro lado que al suelo sobre el que piso pero no puedo.
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